Crecimiento turístico vs. desarrollo: el gran desafío dominicano
- CDCITE

- 10 abr
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El turismo dominicano rompe récords, pero el verdadero desafío es lograr que ese crecimiento se traduzca en bienestar real para las comunidades que lo sostienen.

A principios de cada mes, el Ministerio de Turismo anuncia con orgullo el crecimiento de las llegadas de visitantes. Y con razón. Ante una realidad internacional donde prevalecen los conflictos geopolíticos, la inflación y la inestabilidad económica, que nuestro país continúe rompiendo récords turísticos es, sin duda, una señal de fortaleza.
Pero nos preguntamos constantemente: ¿estamos creciendo o realmente nos estamos desarrollando como destino?
Porque crecer no es lo mismo que desarrollarse. El crecimiento turístico se mide fácilmente: estadísticas de llegadas de turistas, nuevos hoteles, más vuelos y nuevas inversiones. Es visible, cuantificable y políticamente rentable. Pero el desarrollo es otra cosa. Es más complejo, menos evidente y, sobre todo, más exigente. Implica mejoras reales en la calidad de vida de la gente, reducción de desigualdades, oportunidades para los pequeños empresarios y una economía local fortalecida.
Nuestro país ha logrado un crecimiento turístico extraordinario en las últimas décadas. Sin embargo, en muchos polos turísticos ese crecimiento no se ha traducido en bienestar proporcional para las comunidades que los reciben.
Basta mirar algunos ejemplos. En Punta Cana, el principal polo turístico del país, conviven hoteles de lujo con comunidades que aún enfrentan limitaciones en servicios básicos y acceso a oportunidades económicas de calidad. El crecimiento hotelero y residencial de la zona demanda volúmenes cada vez mayores de agua; la generación de residuos sólidos supera, muchas veces, la capacidad de gestión local, afectando tanto la imagen del destino como su sostenibilidad ambiental. De igual manera, en aspectos de movilidad, en poco tiempo la falta de planificación vial ha derivado en congestión, aumento del tiempo de traslado y una experiencia turística cada vez más vulnerable.
Magaly Toribio





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